Hotel el Embajador

La obra fue diseñada por el arquitecto Estadounidense Roy France, terminada en 1955 e inaugurada el 12 de febrero del 1956.

Este edificio fue una expresión de las transformaciones que sufrió Santo Domingo a mediados del siglo pasado, las cuales definieron en gran medida el perfil urbano de la ciudad que hoy conocemos.

Aunque fue construido hace 57 años, el edificio que aloja el emblemático hotel El Embajador sigue siendo una estructura imponente y un importante referente arquitectónico de la ciudad de Santo Domingo, ya que fue uno de los primeros edificios monumentales de estilo moderno levantados en el país.

El hotel, que se terminó de construir en 1955 y fue inaugurado el 12 de febrero del siguiente año, fue diseñado por el estadounidense Roy France, considerado un importante arquitecto modernista en su época. La construcción estuvo a cargo de la Marrit Champman y Scott Corporation, que también se ocupó del mobiliario y decorado de las instalaciones.

El primer hotel turístico de lujo del país tuvo un costo de cinco millones de pesos, y para su construcción se aplicaron las técnicas más modernas utilizadas en el mundo en ese momento. Sus trabajos se concluyeron en tan sólo 11 meses.

Pablo Díaz, director de marketing y comunicaciones de Occidental en el país, cadena que maneja actualmente el hotel, considera que el tiempo record de construcción se logró debido a que no se escatimaron ni esfuerzos ni recursos, “porque este edificio fue un capricho del dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien incluso se reservó para él y sus allegados las dos últimas plantas”.

Díaz explica que con El Embajador se agrega a la estructura urbana un diseño único y monumental, con instalaciones de lujo distribuidas en ocho pisos, que incluían 310 habitaciones con balcones individuales y un penthause, todos amueblados al estilo provenzal. El acabado exterior fue en color blanco, con las particiones de los balcones en verde.

El edificio también incluía patio español, canchas de tenis, casino, club nocturno, salón de coctel, tiendas y una “concha acústica” junto a la piscina, que sirvió como teatro y pasarela de moda al aire libre. En sus inmediaciones también se construyeron un campo de golf y un campo de polo, de los que eran asiduos el playboy Porfirio Rubirosa y Ramfis Trujillo, el hijo mayor del dictador.

Casi todos los materiales utilizados en la construcción y decoración fueron traídos de Nueva York, Miami y Nueva Orleans. Se adquirieron los mejores mármoles, cortinas y lámparas, muebles y complementos.

Según refiere Pablo Díaz, el hotel fue administrado en principios por la Ambassador International y luego, en 1957, fue adquirido por la cadena Intercontinental Hotels Corporation, que lo operó hasta 1977, cuando lo vendió a un grupo de inversionistas orientales. Finalmente fue comprado por Occidental Hoteles, en el 1982, cadena que lo administra en los actuales momentos.

Fuentes: AGN y Diario Libre